“Rubén García Benavides entre la luz, el paisaje y el
erotismo”
Mario Guillermo Echeveste
Reynoso / echeveste108@hotmail.com
Un común
denominador en Baja California es que sus habitantes son (en su mayoría) migrantes
de otros estados de la Republica, al ser frontera, es un imán para los que
buscan nuevas oportunidades en Norteamérica. Ese fue el caso de la familia del
artista, que llego a Mexicali en 1952, cuando el tenia 15 años. Tuvo
oportunidad de trabajar en los campos de cultivo en valle Imperial, para
después decidir casarse y permanecer en Mexicali hasta la fecha, siendo
profesor en la facultad de Arquitectura de la UABC.
Su primer contacto con el arte
fue en Mexicali a los 18 años, en la escuela de arte local, de lo anterior se
puede deducir que la mayor parte de su vida la ha pasado en esta región del
noroeste, lo que justifica el resultado de su producción.
En la obra de Rubén García
Benavides uno puede sumergirse dentro de una atmósfera en apariencia desértica
y apacible, pero más pronto de lo pensado esta apariencia desaparece al
vislumbrarse, (tal y como ocurre con una cámara fotográfica, por medio de
acercamientos muy precisos) las curvas
femeninas sugerentes, sus labios carnosos y brillantes, invitando, a
quien se atreva, a ser besados, mostrando detrás de ellos unos blancos dientes.
De la misma manera se desdibujan caderas que simulan colinas y montañas,
cinturas que se usan como carreteras y escotes que dejan ver bustos hinchados
de belleza, texturas de piel suave y tersa, tan claras como la arena del
desierto y el mar.
El erotismo y el paisaje
Bajacaliforniano es lo más obvio en la obra de García Benavides, pero otros
elementos también tiene presencia, como lo es el intento de captar la luz, tal
como los impresionistas, esto lo logra usando el color ya sea plano o matizado
en grandes extensiones dentro del
espacio pictórico.
El elemento más característico en
esta obra es la línea que separa los diferentes planos, las diferentes
dualidades presentes en el paisaje, la arena - cielo, el mar - cielo, la atmosfera
y los cultivos de un valle, esta línea llamada Horizonte, que le sirve y le
fascina por demás al autor como un elemento distintivo dentro de su obra, este
se lleva el protagonismo en la imagen, ya sea que este se haga presente por
medio del color o la intersección de planos o de figuras humanas, al respecto
el autor comenta acerca de su obra:
Con el transcurrir de los años,
los espacios horizontales, se convierten en mi pintura, en una obsesión. Este
código persistente con frecuencia, si no es que siempre es la sustancia, la
medula de mi obra. Pero la secuencia de horizontes solo son la estructura,
misma que en el desarrollo de cada una de mis composiciones, va siendo invadida
por una cierta figuración, intrusa usualmente erótica, pero también, reitero,
con frecuencia lumínica, ambiental y paisajística…(Blancos móviles UABC 2007.Pp.96)
Por otro lado el escritor
bajacaliforniano, Gabriel Trujillo Muñoz, comenta acerca de la obra de García
Benavides….”Quien se adentra por estos espacios, donde la luz se decanta, en
amplios cielos y horizontes, termina por descubrir que esta luz es un
laberinto. Benavides tiene como puntos de referencia los valles planos, los
escuetos horizontes, las monótonas autopistas pavimentadas, la infinitud de la
arena, los espejismos del agua, Todo lo que ve(y plasma digo yo)no deja de ser
una trampa visual, una confluencia de mentiras.(Blancos móviles UABC 2007 Pp.97)
El artista comenta que lo que más
le ha influenciado en su obra es el paisaje y la incidencia de la luz en el espacio
geográfico en donde ha vivido los últimos 40 años de su vida, el desierto y el
delta de río Colorado, así como la bastedad de la laguna Salda, todos estos
escenarios tiene un común denominador, el azul del cielo, el ocre del desierto
y los tonos verdosos-azulados del Golfo de California.
Tal parece que la mezcla de los
elementos anteriores crean una fórmula que produce alucinaciones propias del
desierto, en las que carreteras humeantes y derretidas bajo la luz y el calor
intenso del sol, nos hacen ver mujeres que aparecen el cielo, rostros
provocativos, tal como un oasis que invitan a un chapuzón.
También el arte minimalista
abstracto de Kenneth Noland tuvo gran influencia en el trabajo de artista, como
él lo reconoce, así como el Arte Pop, tendencias que tuvo oportunidad de
conocer en museos de California en la década de los 60’s y 70’s.
Lo más cautivante en la obra de
García Benavides es el uso del color en grandes tramos de la pieza, la
arquitectura medular que gobierna su composición, tal como los rectángulos,
cuadrados y líneas horizontales, a la par de secciones y pinceladas de color,
que parecieran no ser parte de la pieza, y ser un accidente, en un momento
dado, alejándonos literalmente de la pieza, puede uno constatar que estas
secciones de color, que se pierden en una pequeña línea que se adelgaza y se
desvanece en el horizonte, es en si el trazo de la ropa interior de una
mujer, además otras acciones están
aconteciendo en el cuadro, tal como un fotomontaje cinematográfico, capturando
el momento preciso en el que una mujer humedece sus labios, en un
“Close-Up” y el click del obturador
congela el momento, así que dos acciones simultaneas aparecen en el espacio y
la atmosfera.
Si el artista es capaz de
reflejar su entorno y su tiempo, Rubén García Benavides, es entonces un buen
representante de la plástica Bajacaliforniana y del Noroeste de México, siendo
capaz de revelar el ambiente, los personajes y el paisaje de finales del siglo
XX y principios del siglo XXI del noroeste en su trabajo plástico.
La obra de García Benavides se ha
expuesto internacionalmente y a nivel nacional, es un artista activo en la
actualidad.
Bien Guillermo, no hay dudas, la obra de García Benavides es cimiento y pilar de la plástica bajacaliforniana y ejemplo también de cómo la pintura se mantiene solida y a la par (en importancia) que cualquier obra (que se considere relevante,) que se jacte de contemporánea.
ResponderEliminarMtro. Roberto Rosique